Cuando uno se aloja en El Real de San Vicente, es fácil dejarse atrapar por las vistas y no querer mover el coche. Sin embargo, a menos de 10 o 15 minutos de El Real de San Vicente, existen tres pequeñas joyas que guardan la esencia más pura de la Sierra de San Vicente.
Si vienes con el grupo o la familia y queréis ver la «Toledo profunda», la de los puentes medievales, la cerámica y la piedra, esta ruta circular es obligatoria. Aquí no hay prisas, solo el sonido de las fuentes y el olor a lumbre.
1. Navamorcuende: El corazón señorial de la Sierra
A solo 7 kilómetros de nuestras casas, aparece Navamorcuende. Lo primero que te va a impresionar es su silueta, dominada por la Iglesia de Santa María de la Nava.
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Qué ver: No es una iglesia cualquiera; es una obra renacentista de dimensiones catedralicias. Pero el verdadero encanto está en caminar hacia la Ermita del Santo Cristo de la Santa Ana, un rincón de paz con unas vistas increíbles hacia el valle.
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El detalle: Si vas con el grupo, pasad por la Plaza Mayor. Es el lugar perfecto para ver la vida pasar y entender por qué este pueblo fue el centro del marquesado de Navamorcuende. La arquitectura de sus casas, con esos balcones de madera y piedra, te traslada a otra época.
2. Almendral de la Cañada: Agua y tradición
Siguiendo la carretera, llegamos a Almendral de la Cañada. Como su nombre indica, aquí la tradición ganadera lo es todo. Es un pueblo que respira agua por todos sus costados.
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Qué ver: Tienes que buscar la Fuente de los Caños. Es el punto de encuentro del pueblo y donde te das cuenta de la pureza del agua que baja de nuestras montañas.
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Para los curiosos: Almendral es famoso por mantener vivas tradiciones que en otros sitios se han perdido. Si tienes suerte de ir en día de mercado o festivo, verás que el trato humano aquí sigue siendo el de antes. Es el sitio ideal para comprar embutido local de calidad extrema para vuestra cena en el complejo.
3. Sartajada: El pueblo de los puentes y el barro
Para cerrar el círculo, bajamos hacia Sartajada. Es el pueblo más pequeño de los tres, pero quizás el que tiene más «magia» visual.
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El Puente Romano (o Medieval): Es la foto que todo el mundo quiere. Un puente de piedra sobre el río Tiétar que parece sacado de una película. Es un rincón perfecto para que los niños corran un poco y el grupo disfrute de la naturaleza en estado puro.
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Artesanía viva: Sartajada es tierra de alfareros. Si quieres llevarte un recuerdo de verdad, busca los talleres locales. El barro de Sartajada tiene un color y una textura especial que no encontrarás en los centros comerciales.
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La curiosidad: Fíjate en los edificios; muchos conservan el entramado de madera y adobe típico de la arquitectura popular de la sierra.
¿Cómo organizar esta ruta desde El Mesón?
Lo mejor de este plan es que es una ruta circular perfecta para una mañana o una tarde.
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Sales de El Real de San Vicente.
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Parada en Navamorcuende para ver la iglesia y tomar un café.
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Paseo rápido por Almendral para comprar suministros locales (queso, miel o pan).
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Picnic o paseo por el puente de Sartajada.
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Vuelta al complejo para encender la barbacoa o descansar en el salón.
Es una ruta de apenas 25 kilómetros en total. No gastarás casi gasolina, pero llenarás la cámara de fotos y la cabeza de recuerdos auténticos.
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En Complejo Rural El Mesón, estamos en el centro de todo este patrimonio. Nuestras casas están pensadas para que, después de un día explorando estos pueblos, tengáis todo el confort: chimenea, cocinas equipadas para grandes cenas y el silencio que solo la Sierra de San Vicente puede ofrecer.